CLAD, Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo

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La crisis de confianza en las instituciones: Artículo escrito por D. Francisco Velázquez

Las situaciones políticas especiales que se están viviendo en numerosos países iberoamericanos, en cuyo origen está la crisis de confianza, han sobrevolado los debates que han tenido lugar en Buenos Aires en el transcurso del XXIV Congreso del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, al que han asistido más de 1.500 personas, desarrollándose más de 120 paneles y presentaciones especiales, con una considerable audiencia.


Sin lugar a dudas, los funcionarios allí reunidos, junto con profesores, investigadores, consultores y políticos en ejercicio, procedentes de los 23 países miembros, han estado preocupados por los acontecimientos de su país, pero ello les ha incentivado a la discusión, constante, técnica y polimórfica sobre los temas de actualidad en las administraciones públicas. Si las administraciones públicas funcionan deficientemente, los conflictos se multiplican y entre los ciudadanos crece la desconfianza.

Los asistentes han logrado, además, generar importantes debates sobre temas que engloban las políticas públicas y que abarcan desde la emigración, a las patentes y marcas, pasando por la política sanitaria, de tránsito en las ciudades, de seguridad o de inteligencia artificial.

Han aprobado los congresistas algunas conclusiones relevantes que constituyen un llamamiento al respeto político de la actividad administrativa y a la lealtad de la Administración para con los gobiernos legal y legítimamente constituidos.

La competencia profesional de los servidores públicos, su neutralidad política y su profesionalidad, conforman requisito para el ejercicio con objetividad de la acción pública al servicio de los ciudadanos. Los debates realizados apoyan, en consecuencia, las políticas que contribuyan a garantizar los principios de mérito y capacidad e igualdad de acceso a la función pública.

La crisis de confianza que sufren nuestros Estados y administraciones es responsabilidad de todos, tanto de dirigentes como de servidores públicos. Mecanismos como la rendición de cuentas y la transparencia de las decisiones deben extenderse aún más. Es preciso conseguir que el ciudadano sea un aliado en la búsqueda e implementación de las mejores decisiones públicas.

Por ello, el cumplimiento de la Agenda 2030 y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aspecto en el que todos los países declaran avanzar, debe acompañarse con el decidido apoyo de los gobiernos para mejorar nuestra democracia y el bienestar de los ciudadanos. También, como ha recordado la filósofa española Adela Cortina, para reducir las desigualdades , uno de los grandes desafíos del siglo XXI.

La continuidad de las políticas públicas, basadas en una necesaria planificación, constituye una garantía del servicio a los ciudadanos y de sus derechos. Debe consolidarse una planificación que vaya más allá del periodo presidencial o legislativo y por ello es necesario seguir trabajando en una conexión entre planes, presupuestos y evaluaciones que aseguren el desarrollo sostenible.

El desarrollo de la inteligencia artificial y las tecnologías de la información y las comunicaciones, son una oportunidad y un reto para las administraciones públicas. Se debe impulsar la transformación digital de la Administración pública y ésta debe ser aprovechada para acelerar los procesos de cambio y repensar los modelos actuales de gobernanza.

Pero no ha de olvidarse que la cuarta revolución industrial y el desarrollo de la inteligencia artificial, van a suponer profundas alteraciones en los modos de actuar de las administraciones públicas, pues miles de procesos administrativos se automatizarán y probablemente, muchos empleos administrativos desaparecerán. En consecuencia, hay que reclamar la creatividad y la capacidad de innovación para que las organizaciones públicas puedan afrontar sus retos.

Por todo ello, el Congreso del CLAD realizó un llamamiento urgente y esperanzado a los millones de servidoras y servidores públicos, así como a los políticos, para que abran vías de diálogo entre ellos y con la ciudadanía para afrontar la incertidumbre que este momento histórico genera.

Artículo disponible en el diario El Nacional 

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